lunes, 13 de julio de 2009

Cap. 3 El Villano (2a parte)

Cada noche era igual a la anterior si no es que mas aburrida y solitaria.

Recostado donde estaba en la rama de la copa de un gran árbol de su parque favorito asemejaba un murciélago, uno muy grande y vestido con ropa de Armani. Tenia manía por las alturas le fascinaba poder pasar desapercibido cuando se movía mayormente por los techos de los edificios de la gran ciudad o las azoteas de los suburbios acechando, odiando y envidiando a los humanos que ignorantes de ser vigilados de vez en vez seguían con sus diarias vidas y solo si no se metían en los asuntos de los demás tenían la posibilidad de ser ignorados...
Los que merodeaban como el en las noches buscando algún beneficio sucio o egoísta no corría con tanta suerte.
Se acomodo de mejor manera para cerrar los ojos y olvidarse de su vacía existencia, solo cuando estaba en movimiento dejaba de sentir ese dolor apremiante, la oscuridad reinaba a su alrededor así como en su alma y en su corazón sin vida.
Y como cada vez que cerraba sus ojos la veía ahí junto a el con su cara de niña mujer, con sus enormes ojos azules y su cabellera castaña, amándolo como solo alguien de su propia especie podría. Aun podía sentir en la piel de sus dedos el suave tacto de su piel satinada y podía sentir dentro de su ser el perfume de sus cabellos.

“Giorgio, mi Giorgio” -Susurraba la suave voz femenina en su mente- “Siempre estaremos juntos”

Abrió los ojos de golpe para parar la tortura y una vez mas su pecho se lleno del mismo odio que lo seguía y lo acosaba, ese odio tenia nombre y no lograba olvidarlo a pesar de los siglos transcurridos. Ya era hora de hacerle una visita a su odiado primo, ya que lo había dejado en paz por una breve década, contra su voluntad y su estúpido razonamiento: Luka Salvatierra era su primo, el hijo del hermano de su padre no podía matarlo, pero aun así había sido el culpable de que Claudette no estuviera a su lado.

Era tiempo de ir en su busca y estaba seguro de donde podría estar.

Pero esta noche aun no se alimentaba y no podría viajar si no estaba bien alimentado. Se deslizo ágilmente cual felino por entre las ramas del árbol hasta caer parado elegantemente en el suelo, ni siquiera una mota de polvo ensució los elegantes zapatos que esa noche vestía.
Entorno su mirada y supo quien seria su próxima victima…

Leer más...
 

Designed by Simply Fabulous Blogger Templates